El último fin de semana de marzo tuve la oportunidad de asistir junto a mi compañero Nasser, CEO de Ingeniero Boss, a un nuevo #endesachallenges. Él ya había asistido a otros eventos que organiza Endesa para acercar al público y a distintos generadores de opinión a algunos de los trabajos y proyectos que dirigen.

En esta ocasión el #endesachallenges iba dirigido a profundizar sobre la electricidad: una ruta de energía y biodiversidad. Una de las energías que ha llevado a nuestra sociedad a desarrollarse, en gran medida, tal y como la conocemos hoy día.

El patrimonio de Endesa

Salimos desde Barcelona en tren, en dirección a Girona. En la estación empezamos a conocer a otros de los invitados, como Laura de Escapada Rural, el joven emprendedor Joan Plana (que lleva proyectos muy interesantes entre manos) y tantos otros a los que nos une la pasión por aprender. Durante el trayecto nos hicieron una breve descripción del que iba a ser el primer día de convivencia energética.

La primera parada del #endesachallenges fue Figueres, un pueblo situado al norte de la provincia de Girona y que es capital de la comarca catalana de El Alto Ampurdán (Alt Empordà en catalán). En él se alberga uno de los tesoros históricos más importantes de toda la península: el Museo de la electricidad.

Conocimos las cerca de 500 piezas que han conservado de la Hidroelèctrica de l’Empordà. Una colección que custodian, con el único fin de ponerlas en valor y poder enseñarla a los varios miles de personas que pasan al año por allí.

Tienen auténticas joyas de la historia eléctrica de nuestro país, entre ellas algunos de los primeros pararrayos que se usaron, un generador hidroeléctrico de principios del siglo pasado proveniente de la Central de Vilallonga de Ter o una de las pocas lámparas que existen de arco voltaico en el mundo. Aquí debo decir que tuvimos la inmensa suerte de poder verla encendida, algo que fue un auténtico viaje al pasado que nos permitió ver y oír la luz que utilizaban nuestros antepasados, a principios del siglo XX.

Proyecto Coracias y la carraca europea

La siguiente actividad que nos tenían preparada para este #endesachallenges de la energía y la biodiversidad nos llevó a recorrer el Parque natural de las Marismas del Ampurdán (Parc Natural d’Aiguamolls de l´Empordá) en “burricletas” eléctricas.

Allí pudimos disfrutar de una forma muy divertida de un espectacular parque natural que alberga una gran riqueza animal debido a su posición geográfica que lo hace un paso casi obligado, para miles de aves que migran al norte de Europa cada año.

Entre ellas se encuentra la carraca europea que viaja, en una de sus rutas, desde África hasta esta zona del norte de Cataluña. Hacen su llegada durante el mes de mayo, paran para desovar y esperar a que las crías puedan volar, para así continuar con su viaje. En total pasan unos 4 meses y en la última década se había notado un importante descenso de la población, tanto que estaba cerca de la amenaza de extinción.

El proyecto, en el que Endesa participa, trabaja en la instalación de cajas nido, fabricadas con una mezcla de cartón y cemento y a las que han instalado cámaras para controlar los nidos y a los posibles depredadores que pudieran tener.

Los puntos donde se colocan son principalmente en las torres eléctricas que cruzan la parte rural de la zona. Y tras todo esto, nos contaban que ¡han conseguido estabilizar la población! En torno a 22 parejas son las que se establecen en estos nidos desde los últimos 4 años, lo que supone el nacimiento de unas 96 aves cada año.

Aún no quieren hablar de victorias, pero el punto al que han llegado es muy importante y nosotros nos alegramos de que hayan conseguido estabilizar este número. ¡Ahora sólo queda seguir creciendo!

Carraca europea con chip como parte del proyecto de biodiversidad de Endesa en el Parque natural de las Marismas del Ampurdán

La central hidroeléctrica y la presa de Susqueda

El sábado era el último día y nos esperaba la joya de la corona. Subimos al bus y nos dirigimos, siguiendo el cauce del río Ter, a la Central Hidroeléctrica de Susqueda, seguramente una de las más bonitas de España.

Data de 1967 y fue diseñada por el ingeniero y arquitecto catalán Arturo Rebollo, un genio que estudió 7 carreras durante su vida y que hizo de esta central una de las joyas arquitectónicas más espectaculares que nadie se pueda imaginar. Accedimos a través de un túnel de 200 metros que parecía sacado de una película de Kubrick.

El interior, que alberga las tres imponentes turbinas y generadores verticales (que abastecen de electricidad a las comarcas de Girona y Barcelona), también es una joya artística y arquitectónica. Fue pensado para que ser cómodo, bonito y funcional para los trabajadores que debían trabajar muchas horas bajo tierra. Nos explicaron el funcionamiento de toda la central, vimos el cuadro de mandos que había en la época y cómo la digitalización ha hecho que, finalmente, allí ya sólo vayan a hacer tareas de mantenimiento.

El final iba llegando y debíamos llegar al origen de la producción de electricidad de la central. Unos kilómetros montaña arriba, llegamos hasta la imponente presa de Susqueda. Más de medio millón de m3 de hormigón conforman una presa de tipo bóveda de 350 metros de cota de coronación y que se encuentra enclavada adaptándose a la forma de la montaña. Su artífice, de nuevo Arturo Rebollo, estudió al milímetro la zona para crear esta estructura que aporta una media anual de 623 hm3 de agua. Pero aún quedaba la última sorpresa y es que alberga una hipnótica sala de columnas como la que veis aquí abajo. Porque sí. Preciosa.

¡Sin lugar a dudas una experiencia para repetir!

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