Desde 2010, la prestigiosa publicación MIT Technology Review reconoce anualmente los diez mejores proyectos ideados por innovadores españoles menores de 35 años. Tras ser seleccionados entre más de 100 candidaturas por un grupo de expertos en diversos ámbitos de la ciencia y la tecnología, Ángel Alberich, Jorge Bueno, Carlos Castro, Rubén Criado, Leticia Fernández, Roberto Gómez, Miguel Luengo, Daniel Pardo, Miriam Reyes y José Luis Rubio fueron los diez ganadores de tan notorio galardón en 2015. En este primer post sobre ellos os hablaremos de los cinco primeros y de sus revolucionarias ideas.

Ángel Alberich, procesamiento de imágenes biomédicas

Oriundo de Castellón, Alberich, de 31 años, ha sido uno de los diez elegidos gracias a QUIBIM (QUantitative Imaging Blomarkers Medicine), una innovadora tecnología de procesamiento de imágenes biomédicas; utilizando una serie de complejos algoritmos, esta tecnología permite una mayor objetividad a la hora de procesarlas. Mediante la extracción de biomarcadores de imagen durante el flujo del trabajo radiológico, los cuales proporcionan medidas celulares, estructurales y bioquímicas, es posible detectar con mayor precisión patologías y enfermedades, y, por tanto, realizar un diagnóstico médico con más exactitud.

Jorge Bueno, sistema de posicionamiento en interiores

Este madrileño de 30 años es cofundador y CEO de Proximus Inc., una startup que ofrece a las grandes superficies comerciales información en tiempo real sobre el comportamiento de los compradores dentro de sus establecimientos. O, como lo define Bueno, “es como un GPS para dentro de edificios”. Este IPS (sistema de posicionamiento en interiores) funciona gracias a un algoritmo matemático y a un hardware basado en la tecnología iBeacon, y es altamente preciso. El objetivo de esta aplicación es favorecer las tácticas de marketing de las empresas que la utilicen, pues estas podrán, entre otras cosas, diseñar una mejor estrategia de fidelización, personalizar ofertas y realizar un seguimiento exhaustivo de sus clientes.

Carlos Castro, software para análisis de glóbulos blancos

Carlos Castro es un ingeniero leonés de 32 años, quien, tras especializarse en el desarrollo de algoritmos de procesamiento de imágenes biomédicas, y vivir una experiencia muy cercana con el cáncer, desarrolló un software bautizado como Leuko. Este permite analizar la cantidad de glóbulos blancos en un enfermo de cáncer de manera no invasiva (es decir, sin extracción de sangre) y en tiempo real. El recuento de glóbulos blancos es extremadamente útil para medir y controlar la cantidad de dosis de quimioterapia que un paciente puede recibir. En palabras del propio Castro,

el objetivo no es sustituir los análisis de sangre sino permitir controles más frecuentes para discernir si un paciente está en riesgo de infección o si puede recibir una nueva dosis de quimio.

Un primer prototipo de Leuko está siendo ya utilizado en el Hospital de Fuenlabrada (Madrid), con buenos resultados hasta la fecha.

Rubén Criado, generador de rayos T

Este madrileño de 29 años, investigador del Departamento de Tecnología Electrónica de la Universidad Carlos III de Madrid, es uno de los fundadores de Luz WaveLabs, una empresa que ha desarrollado un generador de rayos T (ondas electromagnéticas que se propagan en la frecuencia de onda Terahertz), menos penetrantes que los rayos X, pero, a diferencia de estos, inocuos para el ser humano. El prototipo (llamado pure-T-wave) podría suponer una revolución en diversos campos de la ciencia, especialmente en el de la biomedicina. Partiendo de una fuente espectroscópica láser de alta precisión, este investigador y sus compañeros han conseguido sintetizar la señal de Thz de tal manera que su calidad supera en más de un millón de veces a la del mejor generador fotónico existente.

Leticia Fernández, filtros de carbón que funcionan con luz solar

La asturiana Leticia Fernández, de 34 años, titulada en Ingeniería Química y doctorada en Ciencias de los Materiales por la Universidad de Oviedo, e investigadora en la Royal Military Academy de Bruselas, ha sido elegida por su trabajo sobre filtros de carbón activo capaces de eliminar elementos contaminantes presentes en el agua mediante el uso de luz solar. Estos filtros, presentes en las plantas de depuración, son capaces de purificar el agua, pero se saturan con el tiempo y su regeneración es muy costosa. Los descubrimientos de Leticia, basados en materiales de carbón nanoporosos que reaccionan a la radiación solar, conllevarían una menor inversión a la hora de rehabilitar los filtros. Además, y según afirma Leticia, estos materiales

se producen fácilmente a partir de residuos plásticos o agroindustriales, lo que confiere un beneficio ambiental añadido.

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