Al empezar a escribir este post sobre inteligencia artificial (I.A.) y robótica tenía cierto miedo, reconozco haber sentido cierta aprensión sobre sus implicaciones. Ahora mi posición ha cambiado. Veamos el porqué, con ejemplos demostrativos de iniciativas de I.A., algunas de las cuales nacieron o se desarrollaron en Portugal.

El androide  Sophia

Sophia significa “sabiduría” en griego. Y Sophia un prototipo de androide altamente avanzado, brilló con las luces propias de una estrella en el evento tecnológico Web Summit celebrado en Lisboa. El robot fue creado por Hanson Robotics, y es un ejemplo de la unión de inteligencia artificial con la robótica permitiendo asombrosas interacciones entre la máquina y el hombre.

Sophia es un robot androide capaz de imitar sesenta y dos expresiones faciales e interactuar con nosotros. Sophia se hizo famosa y polémica con sus controvertidas respuestas al periodista de CBS News en el programa 60 minutos, como ejemplo de ser un robot “casi con alma”.

Siguiendo con Web Summit 2016, recordemos que la  startup danesa vencedora del Pitch fue Kubo-Robot con el robot Kubo, que enseña programación a los niños.

Robots: entre el miedo y la esperanza

Conducidos con la ética y el sentido común (aunque a veces sea el menos común de los sentidos…), creo que son amplísimos los beneficios de la robótica; los robots serán ayudantes complementarios para ejecutar determinadas tareas más arduas y repetitivas, lo que nos aportará  mayor calidad de vida y mayor productividad en las organizaciones. Tenemos miedo ante  la amenaza de que causen desempleo, compitiendo con nuestros puestos de trabajo, y miedos a un mal uso por falta de ética. Miedos naturales… Pero no seamos alarmistas.

Es decir, sobre los robots tenemos aún temores, miedos escondidos. Muchos infundados. Pero, ¿qué opinan los especialistas? Pedro Figueiredo, director de inteligencia de la startup portuguesa Muzzley, dice que

los recelos se centran en que aparezca un programa de ordenador que tome conciencia de su propia existencia y que sea capaz de las mismas atrocidades de los humanos.

Pero el especialista subraya que esto se relaciona con nuestra propia esencia.

“La realidad es que la innovación proviene del espíritu libre,  las personas quieren hacer más, y para eso tiene que haber libertar de acción”. Muzzley es otro ejemplo portugués de innovación. Nació en 2012 fruto de la curiosidad de sus cofundadores, que diseñaron una aplicación intuitiva, amigable, que permite al usuario controlar una variedad de dispositivos mediante el  smartphone, el cual puede acceder a la televisión, al ordenador, a los  videojuegos y a los electrodomésticos.

Desmitificando la robótica

La robótica es una ciencia que presenta cada día nuevos retos en el ámbito empresarial, desde la óptica de la innovación y, como antes mencionábamos, desde la libertad de acción.

Portugal no se queda atrás en los desafíos de la robótica. Conozcamos a una mujer lusa que está revolucionando la robótica.

Robots jugadores de fútbol

“Sin desafíos no hay progreso”. Así lo afirma Manuela Veloso, investigadora y profesora de robótica en la universidad americana Carnegie Mellon, una reconocida especialista internacional en robótica. Su CV es impresionante. Manuela Veloso, nacida en Lisboa, fue cofundadora del campeonato mundial de robots futbolistas RoboCup (su primera edición data de 1997 en Japón), cuya fase final se celebra anualmente en una ciudad distinta.

Así se declaró el objetivo último de la iniciativa RoboCup: “A mediados del siglo XXI, un equipo de jugadores de fútbol compuesto por robots humanoides completamente autónomos deberá ganar un partido de fútbol, cumpliendo con las reglas oficiales de la FIFA, contra el ganador de la última Copa del Mundo (de humanos)”.

Manuela Veloso defiende que los robots serán una extensión de los seres humanos. Así, aquellos serán otra especie. “La inteligencia artificial es una alerta para la humanidad”, declaró esta lisboeta, inventora de los cobots, robots colaborativos que ayudan y hacen recados. Los que usa en su universidad (robots ordenadores, con ruedas y una cámara), realizan una tarea de apoyo, desplazándose por el edificio. Y los cobots saben pedir ayuda. Porque, ¿qué humano no sabe pedirla? Nadie es capaz de hacer todo…

Los robots serán “extensiones humanas”, aun no siendo humanos, afirma sin dudas María Veloso

Otros pioneros portugueses

No podríamos dejar de mencionar a otros dos pioneros de la inteligencia artificial en Portugal: João Pavão Martins y Ernesto Morgado, que crearon sistemas de planificación y gestión de redes de transportes.

Los entonces jóvenes ingenieros João Pavão Martins e Ernesto Morgado, tras doctorarse en I.A en EE. UU., decidieron arriesgar, hacer nuevamente las maletas y llevar a Portugal, en 1986,  su conocimiento, creando la empresa SISCOG.

Ejemplo de innovación y riesgo, fue la primera compañía portuguesa exportadora de software. Algunos de sus grandes clientes de referencia son el Metro de Londres y los ferrocarriles de Finlandia y de Holanda.

Transformando la sociedad

Estos son algunos ejemplos de cómo la revolución tecnológica ha llegado para quedarse, ya seamos geeks (excéntricos de la tecnología) o no. Transformando la sociedad, sea cual sea el sector donde trabajemos,  imaginemos o deseemos (energía, artes, industria, cultura, medicina…). Esta nueva revolución ya es parte de nuestras vidas.

En el horizonte surge una nueva mirada hacia el futuro, y en nuestro lenguaje ganan fuerza las nuevas palabras, como Internet de las cosas (la interconexión digital de los objetos cotidianos mediante la Red, IoT por sus siglas en inglés, un concepto nacido en el MIT, el Instituto de Tecnología de Massachusetts), big data, robótica educativa, la digitalización ,  Internet bots… 

Todo ello ya forma parte de nuestro presente. Porque la evolución de la tecnología acompaña también el progreso de nuestras vidas y ambas transcurren por caminos paralelos.

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