¿Cómo está cambiando la sociedad durante el periodo de confinamiento? Esta es una de las preguntas más repetidas durante estos días y los expertos advierten de cambios no solo en el terreno profesional, sino también en el social y en el medioambiental. Parece que el tiempo se ha parado, pero mientras se restringe el movimiento, todo cambia.

Las ciudades no se han mantenido invariables durante estas semanas, sino todo lo contrario. Por primera vez en décadas hemos visto cómo la reducción de elementos habituales como el tráfico y las fábricas lograban reducir hasta la mitad la contaminación en ciudades como Barcelona desde el decreto de alarma.

Según la información recogida en el último informe de la Agència de Salut Pública de Barcelona (ASPB), solo en esta ciudad se ha producido un descenso acumulado de del -59% de dióxido de nitrógeno (NO₂) y del 38% de partículas PM₁₀. Estos contaminantes provienen principalmente de los vehículos y del polvo obras, y son dos de los responsables de la contaminación del aire.

La tendencia es muy similar en otras grandes ciudades como Madrid. En la capital, el nivel de NO₂ entre el 14 y el 23 de marzo era de -57% en comparación al visto en las mismas fechas del año anterior. Un dato asociado de nuevo a la reducción del tráfico, especialmente acusado durante los fines de semana. Nos son datos aislados. Desde el inicio de marzo hemos encontrado jornadas en las que la concentración de dióxido de nitrógeno ha descendido un 73% en Madrid, un 64% en Valencia e incluso un 83% en Barcelona, según datos de la Universitat Politècnica de València (UPV).

¿Qué suponen estos datos? Para entender su significado y descubrir la relevancia de las cifras es necesario dar un paso atrás y hablar de qué es el NO₂ y cómo afecta a las ciudades con alto grado de concentración.

La contaminación por tráfico en las ciudades y el NO₂

El dióxido de nitrógeno es un compuesto químico que se forma a través de la combinación del nitrógeno y el oxígeno y su posterior oxidación. Este proceso tiene lugar en las reacciones de combustión que se dan en los motores de los vehículos a temperaturas elevadas.

A mayor cantidad de tráfico con motores de combustión, mayor concentración del gas en el aire. El resultado puede afectar a la salud de los ciudadanos con problemas respiratorios que inician patologías nuevas o que agravan otras ya presentes en el cuerpo. Además, las consecuencias no solo son visibles en el ser humano: este tipo de compuesto es uno de los que acaba formando la lluvia ácida que también afecta a la vida marina y a la vegetación.

Movilidad eléctrica frente a la contaminación en las ciudades

Si bien estos niveles se han reducido desde marzo, es solo cuestión de tiempo que vuelvan a la normalidad, si no crecen incluso por encima de lo previsto durante las primeras semanas tras el estado de alarma. ¿Cuál es la solución a esta situación?

En los últimos años, la población y las empresas han comenzado a adaptar un estilo de vida más consciente y responsable con el medioambiente. Sin embargo, la sociedad debe asegurar un mayor impulso en el ritmo al que se van dando estos cambios.

Uno de los mayores avances lo vemos en la movilidad eléctrica. Las previsiones para este 2020 indicaban un aumento del 170% en el número de ventas en España. Una evolución destacable que queda relegada a una cifra más importante: solo el 2% del parque automovilístico es eléctrico.

El coche eléctrico es uno de los protagonistas de la lucha contra el cambio climático, pero su protagonismo aún no ha llegado. Todas las empresas líderes del sector del automóvil están en pleno proceso de transformación y los ciudadanos han de seguir sus pasos para hacer frente a la contaminación en las ciudades.

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