Para nosotros es algo habitual llegar a casa, apretar varios interruptores y contar con luz en todas las habitaciones, o pulsar otro y que la calefacción comience a funcionar. Nos hemos acostumbrado a ello de tal manera que quizás no le demos la importancia que tiene. Pero no hay que olvidar que en el mundo, más de mil millones de personas (casi un tercio residentes en el continente africano) no saben lo que es disfrutar de este privilegio.

En la COP22, XXII Conferencia sobre el Clima de la ONU celebrada recientemente, este tema fue uno de los más relevantes. Sin ir más lejos, conseguir energía limpia al alcance de todo el mundo se encuentra en el puesto número siete de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, entre los que destacan el fin de la pobreza, el de las hambrunas o la igualdad de género.

Hay demasiados lugares a lo largo de todo el planeta a los que aún no llega la energía eléctrica. Algunos de ellos debido a sus propias condiciones geográficas (lugares inaccesibles, donde es muy complicada la instalación de redes o de centrales eléctricas) o a problemas relacionados con el subdesarrollo industrial y unas infraestructuras insuficientes. Por eso son tan importantes las innovaciones en este campo. Los inventos y las tecnologías que permiten que las personas sin acceso a electricidad puedan disfrutar de ella. Hoy queremos contaros algunas de las más interesantes.

Un aerogenerador portátil

El primero de los inventos de nuestra lista se llama Micro Wind Turbine, y se aprovecha de la energía eólica que aportan las corrientes de aire a bajas velocidades. Se trata de un aerogenerador portátil, de tamaño muy reducido (cabe en una mochila), que se puede montar y desmontar con mucha facilidad.

Su diseñador, el alemán Nils Ferber, lo creó pensando en zonas naturales de difícil acceso, como picos montañosos, donde no llega la electricidad. Este aparato recoge el viento desde cualquier dirección mediante una turbina y lo transforma en energía eléctrica, la cual se almacena en una batería de 24 Wh. Lleva incorporado un puerto USB, donde poder enchufar todo tipo de dispositivos. Además, la electricidad no utilizada permanece almacenada dentro del aerogenerador, para poder consumirla con posterioridad.

Energía y smartphones

El siguiente proyecto se está desarrollando en África, más concretamente en Kenia. Allí, un setenta y cinco por ciento de la población no tiene acceso a energía eléctrica, pero sin embargo, tres cuartas partes sí disponen de un teléfono móvil. Este dato fue el que llevó a Enel Green Power a la siguiente idea: ¿por qué no combinar la tecnología de los smartphones con la generación de electricidad mediante energías renovables?

Los pueblos del condado de Kissi han sido los primeros donde se está probando esta innovación. Lo que se ha hecho es conseguir que estas aldeas se autoabastezcan de energía y sean autosuficientes. Para ello, se han instalado campos de paneles fotovoltaicos de pequeño tamaño y sistemas de almacenamiento energético, y se han conectado todas las casas entre ellas mediante microrredes eléctricas. Un hogar consume solo la energía que necesita, y después la paga directamente a través del móvil. Cada pueblo se convierte así en una minicompañía de energía autogestionada.

Se estima que esta iniciativa de desarrollo sostenible podría mejorar las vidas de más de cien mil personas. Esperemos que salga adelante.

Los habitantes de las aldeas de Kisii pueden contar con una fuente de alimentación a 240 V CA que ilumina las casas, da energía a los aparatos domésticos y carga los teléfonos móviles.

Solar Bottle

Los impulsores de este proyecto son los responsables de la ONG Liter of Light, con base en Manila, y creada por el italofilipino Angelo Díaz. Esta organización está llevando luz artificial a lugares donde no es posible encontrarla gracias sus solar bottles, unas lámparas que funcionan mediante energía solar, diseñadas por el MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets).

Las solar bottles constan de los siguientes elementos:

  • Una botella de plástico transparente.
  • Un panel solar.
  • Un circuito eléctrico (hecho con materiales reciclados).
  • Un led.
  • Una batería de litio recargable.
  • Agua

La botella se llena con el agua. Durante las horas diurnas, el Sol se refleja en aquella y genera energía. Esa energía se almacena en la batería. Después, esta puede mantener en funcionamiento el led durante toda la noche.

Más de quinientas mil solar bottles han sido instaladas ya por todo el mundo. Pero ahí no termina la iniciativa: gracias a la asociación entre Enel y Liter of Lightse están impartiendo talleres en lugares desfavorecidos del planeta para que sus habitantes puedan construir sus propias lámparas solares.

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