El mundo está cambiando a pasos acelerados. Los avances tecnológicos se suceden a cada vez mayor velocidad, la población del planeta sigue creciendo y el consumo de energía aumenta de manera exponencial. Por eso es tan necesario seguir luchando por conseguir que nos concienciemos de lo importante que es para nosotros, como individuos y como sociedad, buscar la eficiencia energética en nuestro día a día.

Sin embargo, no es solo tarea de los ciudadanos controlar el gasto energético e intentar ahorrar de manera inteligente. Las empresas, que son unas de las grandes consumidoras de energía globalmente, necesitan también analizar sus hábitos de consumo para optimizar este. La eficiencia energética a nivel empresarial podría aportarnos muchos beneficios, entre ellos, reducciones de emisiones de CO2 e importantes ahorros económicos. ¿Pero por dónde empezar? ¿Qué pasos deben seguir los empresarios para mejorar sus negocios, energéticamente hablando?

El Informe Endesa

Como empresa comprometida con la eficiencia energética, hemos realizado un exhaustivo estudio, el Informe Endesa de Comportamiento Energético de las Empresas Españolas 2016, donde hemos realizado mediciones reales del comportamiento energético de más de 2.500 empresas pertenecientes a los cuatro sectores empresariales del país: industrial, hostelero, terciario y agrícola. Para ello, nos hemos basado en unos ejes de comportamiento muy definidos: la contratación de la energía, la forma de consumirla y el grado de eficiencia, y hemos seguido tres líneas de acción: el estudio energético, el análisis de datos y el diagnóstico final.

Algunos de los procedimientos que hemos llevado a cabo han sido revisar la potencia contratada para ver si era la correcta, investigar si existían consumos fantasma (energía desperdiciada que no se detecta a primera vista, y que suele estar relacionada con compresores, sistemas de climatización, equipos informáticos, etc.) y monitorizar las instalaciones en busca de, por ejemplo, fugas.

Lo que no mides, no lo puedes mejorar». – Vicente Barra, Dir. de Marketing de CIRCUTOR.

El pasado viernes, Día Mundial del Ahorro Energético, se dieron a conocer, durante un evento celebrado en el Open Power Space de nuestra sede social en Madrid, los resultados del informe. El acto se dividió en dos partes: una en la que un representante de cada sector examinado comentó las conclusiones del estudio, y una segunda que consistió en un debate abierto entre expertos  acerca de las medidas que necesitaría implementar cada sector para mejorar, del que se extrajeron conclusiones muy interesantes.

Datos

De acuerdo a los resultados del informe, estos son los datos más relevantes:

  • Un 81% de las empresas tienen oportunidades de mejorar en eficiencia energética. Solo el 19 % ha introducido en sus estructuras alguna medida de ahorro.
  • Un 68% presentan consumos fantasma, debidos principalmente a sistemas que gastan energía sin generar trabajo útil.
  • Un 47% podrían conseguir un ahorro en sus consumos superior al 10% del actual.
  • Mediante la implantación de mejoras, se podrían reducir las emisiones de CO2 entre un 14% y un 25%.

En cuanto a la situación de cada sector en concreto, podéis ver toda la información en las siguientes infografías:

Infografia_Sector_Hosteleria Infografías-Industrial Infografías-Terciario Infografia_Sector_Agrario

Conclusiones

En el segundo bloque del evento, nuestro grupo de expertos, con tres retos en mente (la conectividad y el Big Data, la RSC –Responsabilidad Social Corporativa- y la sostenibilidad y las nuevas tecnologías y la eficiencia energética), trabajaron juntos para extraer conclusiones y aportar medidas que mejorasen cada uno de los sectores analizados. Como resumen, podríamos agrupar todas en cuatro principales:

  • Implementar equipos de medición y sistemas de gestión energética.
  • Desarrollar proyectos para incorporar Internet de las cosas y Big Data en los procesos industriales (o lo que es lo mismo, dar el paso definitivo a la Industria 4.0).
  • Comunicar y concienciar a los usuarios y a los empleados del uso responsable de las instalaciones.
  • Identificar nuevas tecnologías energéticas disruptivas, y aprovechar las virtudes de otras ya consolidadas como los drones.

En definitiva, está claro que, en aras de conseguir ese impulso en eficiencia energética, las empresas deben empezar a adaptarse ya los nuevos tiempos. La optimización del consumo supondría un ahorro considerable, una mayor competitividad en el mercado y una demostración pública de interés por construir un mundo más sostenible. Por eso es tan importante realizar un correcto diagnóstico de las necesidades de cada compañía. Y ese es actualmente uno de los objetivos en los que trabajamos más arduamente.

Nuestra dirección: ayudar a las empresas a ser más competitivas en eficiencia energética.

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